REFLEXIÓN: ¿Cómo nos habla Dios?

Actualizado: 10 sept

Paz y bien.
En este artículo trataré de explicar cómo Dios puede hablarnos, basándome en lo que nos dice la Palabra de Dios y presentandoles algunos ejemplos de personajes bíblicos.
En la Carta a los hebreos (cf. Hb 1,1) está escrito que Dios ha hablado, desde la antigüedad, muchas veces y de diversas maneras. Así mismo en el libro de Job (cf. Job 33,14) dice que Dios habla de una manera u otra, pero no siempre se le presta atención. Por lo tanto, el Señor siempre nos habla de diferentes maneras; probablemente, tal vez por distracción, somos nosotros los que no escuchamos a Dios.Para presentar algunos personajes bíblicos, me gustaría comenzar con una historia que todos conocemos: la Anunciación a la Santísima Virgen María. En el Evangelio de Lucas, este episodio está narrado con detalle y se relata también el diálogo entre el ángel Gabriel y la Virgen María. Sin embargo, hay algo que el evangelista no especifica. Este es el pasaje del Evangelio:
«En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen, desposada con un hombre de la casa de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. Al entrar en ella, dijo: “Salve, llena de gracia, el Señor está contigo”» (Lc 1,26-28).
El Padre Volantino, iniciador de nuestra Comunidad, a menudo nos hace reflexionar sobre el hecho de que San Lucas simplemente escribe que el ángel «entra donde María», pero no especifica cómo entra en ella. Precisamente con esto quiere ayudarnos a comprender que Dios puede hablarnos de muchas maneras diferentes. (cf. P. VV - S.L.C., p. 64) No sabemos si María estaba soñando, si escuchó una voz, si un ángel se le apareció físicamente, etc.
De hecho, en la Biblia vemos que Dios habló a diferentes personajes de diferentes maneras. Aquí mencionaré cuatro formas que Dios ha usado en las Escrituras para comunicar su mensaje a diferentes figuras bíblicas, y posteriormente, explicaré brevemente cómo Dios me ha hablado usando los mismos métodos que ha usado con estos personajes.
En primer lugar, el Señor siempre nos habla con su Palabra, que es la Biblia. Todo lo que necesitamos para comprender y poner en práctica su voluntad ya se encuentra en la Sagrada Escritura, como nos enseña el salmista David cuando dice: "Está escrito en el rollo del libro de mí, para que yo haga tu voluntad" (Sal 39, 8b-9a).
Todos sabemos que San José recibió el mensaje del Señor a través de un ángel que le habló en sueños. En sueños lo tranquilizaba, en sueños le mostraba peligros, en sueños le mostraba el camino...
Con respecto a los sueños, el Papa Benedicto XVI escribió que «tales visiones... no son una simple expresión de fantasía, sino un fruto real, una percepción de origen superior, [...] que viene de lo alto» (Comentario teológico del cardenal Ratzinger sobre las «Visiones», Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe). Por eso es importante prestar atención a los sueños que tenemos y recordar, porque, con la ayuda de las Escrituras, de la enseñanza de la Iglesia y de las personas competentes, podemos entender lo que el Señor quiere decirnos.
Dios también puede hablarnos a través de signos que podemos pedirle (cf. Is 7,11), como Gedeón, que pidió tres veces a Dios el signo claro mediante el vellocino y del rocío (cf. Jue 6:17. 36–40). También podemos reconocer un signo en lo que sucedió a María cuando, al escuchar las palabras de su prima Isabel : «¿Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a visitarme?» (Lc 1,43), recibió una confirmación posterior de la acción del Espíritu Santo en ella.
Dios puede hablarnos a través del guía espiritual que pone a nuestro lado y que nos ayuda a descubrir la Voluntad de Dios a través de la Sagrada Escritura y de la enseñanza de la Iglesia, como le sucedió a Tobías con el ángel Rafael (cf. Tb 5:4).
Estos cuatro caminos que he tomado como ejemplos, en cierto modo, también los he experimentado en mi camino vocacional.
SUEÑO: Cuando conocí a la Comunidad, hace muchos años, tuve un sueño en el que corría hacia unas bolsas de saco de color beige porque quería cubrirme con esa tela. ¡El hábito que llevo ahora está hecho del mismo material que esos sacos! ¡El Señor, a través de ese sueño, quería que entendiera con qué quería vestirme!
SIGNO: Una señal clara que le había pedido al Señor durante mi primer retiro de fin de semana era esta: había rezado y pedido al Señor que si mi vocación no era la del matrimonio sino la de la vida consagrada, que antes de partir para regresar a casa, alguien me hiciera una señal de la cruz en la frente. Como era la época del COVID, pensé que sería difícil, también porque las Hermanas no tienen la costumbre de marcarse la cruz en la frente. Y, sin embargo, sin que yo hubiera hablado con nadie de este signo, una de las hermanas, sin ninguna razón específica, se acercó a mí y me hizo la señal de la cruz en la frente.
LA PALABRA DE DIOS: El año pasado fui a tener una experiencia más larga en el convento. Una de las hermanas me había propuesto que, si me apetecía, comenzara la experiencia oficial de los 15 días vistiendo el escapulario —un cuadrado de saco con la imagen de la Virgen—, llevando el bolso de mano, hecho de la misma tela, y usando las sandalias. Como no esperaba esta propuesta, antes de dar una respuesta oré para que el Señor mismo me dijera qué hacer. Cuando comencé a leer las lecturas de ese día, la lectura del Oficio decía: «El Señor, el Dios de los ejércitos, los invitó... a vestirse de cilicio» (cf. Is 22,12).
GUÍA ESPIRITUAL: Cuando comencé a hacer mi discernimiento no tenía intención de hacerme monja. Sin embargo, cuando hablé con quien después se convertiría en mi guía espiritual, sentí una profunda paz y alegría, que son signos claros de la voluntad de Dios (cf. Jer 29,11; Sal 118,16) y eso me hizo comprender que esas palabras no eran simplemente las de una monja, sino que detrás de ella estaba la voz del Señor hablándome y mostrándome el camino correcto.
Así que el Señor nos habla continuamente, Somos nosotros quienes debemos estar atentos, escuchar y aprender a reconocer los signos. Este es el consejo que quiero darles: ¡pídanle al Señor con un corazón sincero y Él no tardará en encontrar la manera de responderles!
Sor Emmanuela,novicia pfsgm




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