¿En Paraíso, saremos todos iguales?

En el evangelio de hoy (Mat 20,1-16), escuchamos de este viñador que va a llamar a unas personas para llevarlas a trabajar a la viña y al final de la jornada la paga para todos es igual, ya sea que uno haya trabajado toda la jornada, ya sea que uno haya trabajado una hora. Entonces ¿Cómo funciona? ¿¡Será que todos vamos a ser iguales en el paraíso??
¡¡No es así!!
Por un lado, es verdad que, ya sea que hayamos llegado a la fe a los 20 años, o que hayamos llegado en la mañana de la juventud, o que hayamos llegado en la tarde de la vejez, cualquiera que sea la edad, LA FE (CATÓLICA) ES IGUAL PARA TODOS, como dijo Papa Benedicto XVI. La vida eterna será igual para todos, pues no será menos o más larga para aquellos que han trabajado más o menos, siempre será eterna.
Sin embargo, como dice también el cardenal Raniero Cantalamessa, EL PREMIO SÍ CAMBIA.
Ahora lo demostramos, porque es impensable creer que uno que ha trabajado toda la vida por Jesús y uno que viene a la fe al último minuto, como el buen ladrón, pueden tener el mismo premio en el paraíso.
A ver: ¿a qué hora termina la jornada laboral? Hacia las 6pm. Pero ¡ojo! ¿hasta qué hora nos vamos a encontrar con el Esposo, según el Evangelio? ¿A qué hora llega? A MEDIANOCHE (cf. Mat 25,1-13). Entonces: desde las 6pm, cuando recibimos el dinero (es decir, cuando hemos madurado el fruto de nuestra fe y hemos aprendido como Dios nos habla), hasta la medianoche, cuando nos encontraremos con el Esposo (es decir, cuando moriremos), todavía hay media jornada para hacer fructificar esta moneda que se nos ha dado.
De hecho, ¡hay otra parábola que casi parece ser la continuación de la parábola de hoy! En Lucas 19,11-28, hay un señor que se va para ser investido del título de rey, y les da a 10 siervos la misma paga, una moneda a cada uno. Pero cada uno tiene que hacer fructificar esta moneda, hasta la llegada de su señor.
Así hacen: uno lo fructifica hasta 10, otro, hasta 5, y otro no hace nada. ¿Y qué les dice al final a estas personas? Al primero, que la hizo fructificar 10 veces más, le dice, “bien, siervo fiel y bueno, has sido fiel en lo poco, ahora te daré autoridad sobre mucho. Toma parte en la alegría de tu señor y reina sobre 10 ciudades”. Al segundo, que la hizo fructificar 5 veces más, le dice las mismas palabras: “Bien, siervo bueno y fiel, has sido fiel en lo poco, ahora te daré autoridad sobre mucho”, pero el premio cambia: “reina sobre 5 ciudades”. Por lo tanto hace la diferencia del premio, según cuánto cada uno ha trabajado. (El tercero, en cambio, que no hizo nada con la moneda confiada a él, viene echado afuera y castigado.)
Entonces sí,
¡LA GLORIA DE CADA UNO EN EL PARAÍSO SERÁ DIFERENTE, EN BASE DO LO QUE HEMOS HECHO PARA EL SEÑOR!
De hecho, Jesús dice, “Quienquiera que transgreda también uno de estos preceptos mínimos y enseñe a los hombres a hacer lo mismo será considerado mínimo en el reino de los cielos; quien, en cambio, los observe y los enseñe a los otros será considerado GRANDE en el reino de los cielos” (cf. Mateo 5,19). También San Pablo dice: “Quien escasamente siembra, escasamente recogerá; quien ampliamente siembra, ampliamente recogerá” (cf. 2Cor 9,6).
Así lo resume San Agustín:
“el denario es la vida eterna… la vida eterna será igual para todos. No será para uno más largo y para otro más corto lo que en ambos casos será sempiterno… [sin embargo,] unos brillarán MÁS, otros MENOS, según la diversidad de los méritos” (Sermón 87,4).
Y dice el mismo Señor:
"Yo llegaré pronto llevando la paga para dar a cada uno lo que merecen sus obras." (Ap 22,12)
Meditación pfsgm
(cf. homilía de Fray Volantino Verde, 21.08.2024, 1:39-8:00 aprox.)




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